El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, ha suspendido un programa piloto para integrar a mujeres en los batallones de tanques del ejército. La decisión se produce tras las amenazas de directores de yeshivas Hesder (instituciones religiosas que combinan estudio y servicio militar) de no enviar a sus estudiantes a servir en el cuerpo de blindados si se permitía la presencia femenina. En lugar de integrarlas en los tanques, las soldados seleccionadas serán destinadas a tareas de defensa fronteriza en unidades segregadas por género. Esta modificación implica un retroceso en los esfuerzos por aumentar la participación de las mujeres en roles de combate. La polémica surge por objeciones religiosas a la presencia de mujeres en unidades de combate, particularmente en los tanques. La medida ha generado debate sobre la influencia de las presiones religiosas en las decisiones militares. El ejército israelí busca ahora alternativas para implementar la integración femenina sin generar conflictos con los sectores religiosos.