Durante las celebraciones del Día de la Victoria y la Noche de San Juan, un número significativo de residentes de Tallin abandonó la capital estonia para pasar los festivos en zonas rurales. Esta migración interna provocó una notable disminución de la actividad y el tráfico en las calles y carreteras de la ciudad. Paradójicamente, el centro histórico de Tallin experimentó un aumento en la afluencia de turistas durante este período. La combinación de la salida de los locales y la llegada de visitantes generó un contraste evidente en la ocupación de la ciudad. Las autoridades no han emitido declaraciones al respecto, pero la situación refleja un patrón común durante los festivos nacionales en destinos turísticos. Se espera que los residentes regresen a la ciudad en los próximos días, normalizando la actividad urbana.