El gobierno alemán autorizó la llegada de representantes talibanes a Berlín. El propósito de la visita es resolver cuestiones técnicas relacionadas con las deportaciones de ciudadanos afganos. Alemania busca acelerar el proceso de retorno voluntario y forzoso a Afganistán. Las conversaciones se centran en la identificación de individuos y la documentación necesaria para las expulsiones. El gobierno alemán enfatiza que la visita no implica un reconocimiento diplomático del régimen talibán. Esta medida ha generado controversia entre organizaciones de derechos humanos y defensores de los refugiados. La colaboración con los talibanes busca superar obstáculos administrativos en el proceso de deportación.