El gobierno talibán de Afganistán ha afirmado haber realizado ataques aéreos contra escondites de militantes en las provincias pakistaníes de Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa. Pakistán niega categóricamente estas acusaciones, reconociendo únicamente la incursión de un dron en su espacio aéreo que fue interceptado. Este incidente agrava las ya existentes tensiones entre ambos países, que se acusan mutuamente de apoyar actividades militantes transfronterizas y de ser responsables de recientes ataques mortales. A pesar de los esfuerzos de mediación por parte de China, la situación permanece delicada. El intercambio de acusaciones subraya la inestabilidad regional y la dificultad de abordar la seguridad fronteriza. Las autoridades pakistaníes insisten en que no se produjeron bombardeos en su territorio.
