Los talibanes en Afganistán están implementando restricciones sobre el uso de teléfonos inteligentes, dirigidas inicialmente a funcionarios gubernamentales, pero que se extienden a otros sectores de la población. Las prohibiciones varían según la región, afectando en algunos casos a mujeres, ciudadanos comunes, médicos, profesores y estudiantes. Las razones detrás de estas medidas no se han detallado completamente, pero sugieren un intento de controlar el acceso a la información y la comunicación. Esta política genera preocupación sobre el impacto en la educación, la atención médica y la libertad de expresión en el país. La medida se suma a las restricciones ya existentes impuestas por el régimen talibán desde su regreso al poder. Se espera que estas restricciones tengan consecuencias significativas en la vida cotidiana de los afganos.
