Las Fuerzas Armadas de Taiwán comenzaron sus ejercicios militares anuales Han Kuang, diseñados para simular una respuesta a una posible invasión china. Estos simulacros, que se llevan a cabo regularmente, toman mayor relevancia en el contexto de las crecientes tensiones con Pekín. China considera a Taiwán como una provincia rebelde y no descarta el uso de la fuerza para lograr su reunificación. Los ejercicios incluyen la defensa de las costas taiwanesas y la simulación de enfrentamientos en diversos escenarios. El objetivo principal es evaluar la preparación de las tropas y probar los sistemas de defensa de la isla. La comunidad internacional observa de cerca estas maniobras, dada su potencial implicación en la estabilidad regional.