Un empresario de Hong Kong, presentándose como devoto de la diosa Mazu, fue descubierto infiltrándose en Taiwán como agente de inteligencia chino. La investigación reveló su participación en el "Plan del Mar Azul" del Partido Comunista Chino, diseñado para obtener información confidencial en la isla. El agente, que también era un exvicepresidente de TSMC, la gigante fabricante de chips, intentó reclutar a otros individuos para que le proporcionaran secretos comerciales y de seguridad. Las autoridades taiwanesas lo acusan de espionaje y han solicitado una pena de siete años de prisión. El caso expone las tácticas sofisticadas utilizadas por China para penetrar en la industria tecnológica de Taiwán. Las autoridades continúan investigando la extensión de la red de espionaje y el impacto potencial en la seguridad nacional. La infiltración demuestra la amenaza constante y creciente de la injerencia china.