El presidente taiwanés Lai Ching-te declaró que las acciones de Taiwán para proteger su seguridad y rechazar el gobierno del Partido Comunista Chino no constituyen una provocación. Subrayó que Taiwán busca mantener el statu quo en el Estrecho de Taiwán. El mandatario expresó su esperanza de que un nuevo paquete de ventas de armas estadounidenses para la isla sea aprobado pronto, considerándolo crucial para su defensa. Lai Ching-te enfatizó la importancia de la disuasión para mantener la paz y la estabilidad regional. Sus declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones con China, que considera a Taiwán una provincia separatista. El gobierno taiwanés insiste en su derecho a la autodeterminación y a la defensa de su democracia. La aprobación de la venta de armas por parte de Estados Unidos reforzaría la capacidad de Taiwán para resistir posibles acciones coercitivas.
