La industria biotecnológica taiwanesa está experimentando un auge impulsado por la estrategia "China+1", una tendencia global que busca diversificar las cadenas de suministro fuera de China. Las empresas taiwanesas, aprovechando su experiencia y capacidades de innovación, están atrayendo pedidos globales. Esta estrategia permite a las compañías mantener operaciones en China, a la vez que establecen bases alternativas en Taiwán y otros países. El sector se beneficia de la creciente demanda de productos biotecnológicos y de la búsqueda de mayor resiliencia en la cadena de suministro. Taiwán se posiciona como un socio estratégico clave para las empresas que buscan reducir su dependencia de un único proveedor. Este "doble motor" de producción, entre China y Taiwán, está impulsando el crecimiento y la competitividad de las empresas taiwanesas en el mercado global.