Un sastre fue arrestado en Thiès, Senegal, y compareció ante un tribunal por posesión y consumo de cannabis. El acusado admitió los cargos, declarando que la pequeña cantidad de droga incautada era para su uso personal. Explicó que recurrió al cannabis para manejar el estrés derivado de su reciente divorcio y mostró arrepentimiento por sus acciones, prometiendo no volver a consumir. El fiscal solicitó una pena de dos meses de prisión firme. El tribunal ha tomado el caso en deliberación para emitir una sentencia. El incidente pone de manifiesto los problemas de salud mental y el recurso a sustancias ilícitas como mecanismo de afrontamiento.
