El Gobierno regional de Madrid ha respondido con firmeza a las declaraciones del presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, sobre el caso Amador. Sánchez insinuó que Amador está siendo víctima de una "operación de Estado", lo que ha provocado una escalada de tensión entre ambas administraciones. El portavoz del Gobierno madrileño, Miguel Ángel García Martín, calificó las afirmaciones de Sánchez como un intento de desviar la atención pública. Según García Martín, el Gobierno central busca una "cortina de humo" para ocultar diversos escándalos de corrupción. La respuesta del Gobierno de Ayuso sugiere una profunda desconfianza y una acusación directa de manipulación política. El incidente subraya la creciente polarización entre el ejecutivo nacional y el regional. Se espera que esta controversia continúe generando debate en la esfera política española.
