La Moncloa espera que la convocatoria de elecciones active tanto la movilización de sus propios votantes como las negociaciones con partidos de izquierda. A pesar de esta esperanza, el gobierno reconoce no haber evaluado completamente el impacto de los desafíos legales que enfrenta. El Presidente Sánchez plantea una campaña electoral marcada por la confrontación y la polarización entre dos bloques políticos, con el objetivo de revertir las tendencias negativas observadas en las encuestas. Se trata de una estrategia para intentar mejorar sus resultados electorales. La decisión de convocar elecciones se toma bajo la incertidumbre del panorama judicial. El gobierno confía en que esta táctica logrará movilizar a su electorado y fortalecer su posición negociadora.

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