El presidente del gobierno español incluyó a su esposa, Begoña Gómez, en su campaña electoral, respondiendo a lo que describe como una campaña de persecución judicial con motivaciones políticas. Durante un comité federal del partido, el presidente Sánchez buscó movilizar al electorado progresista, enfatizando la resiliencia frente a los intentos de “quebrar” al gobierno. El evento se centra en las elecciones del 29-N y busca unificar el apoyo al partido. Sánchez expresó abiertamente su afecto hacia su esposa, integrándola directamente en la narrativa de campaña. La estrategia parece ser la de capitalizar la percepción de injusticia y victimización para galvanizar el apoyo de sus votantes. El presidente aprovechó la ocasión para denunciar lo que considera un intento de debilitar al gobierno español. Este movimiento se produce en un momento crucial antes de las elecciones generales.