Un tribunal sirio condenó en ausencia al exdictador Bashar al-Assad a la pena de muerte. La condena se debe a múltiples crímenes, incluyendo crímenes contra la humanidad. Assad fue destituido del poder en diciembre de 2024 y actualmente reside exiliado en Moscova. Esta es la primera sanción pública contra el líder que gobernó Siria con mano dura durante más de dos décadas. El juicio se llevó a cabo en contumacia, dado que Assad no se presentó ante el tribunal. La condena marca un hito en el proceso de justicia transicional en Siria, aunque su ejecución efectiva es poco probable debido a su asilo en Rusia. Este fallo busca responsabilizar a Assad por los actos cometidos durante su prolongado régimen.