Un tribunal sirio ha condenado en rebeldía a Bashar al-Assad, ex presidente del país, a la pena de muerte. Assad, de 60 años, gobernó Siria durante 24 años hasta 2024, momento en que huyó a Moscú. La sentencia se basa en cargos de crímenes graves, incluyendo homicidios, tortura y detenciones arbitrarias. El juicio se llevó a cabo en ausencia del exlíder, quien no se presentó ante el tribunal. Esta condena simboliza la postura del gobierno sirio actual hacia el antiguo régimen. Se espera que la sentencia tenga implicaciones diplomáticas, dada la situación actual de Assad en Rusia. El gobierno sirio considera este fallo como un acto de justicia para las víctimas de su administración.