Siria anunció haber llegado a un acuerdo con Rusia sobre el futuro de sus dos bases militares en territorio sirio. Estas bases fueron utilizadas por Moscú para apoyar militarmente al líder Bashar al-Assad durante la guerra civil siria. Rusia fue un aliado clave de Assad durante los 13 años de conflicto, contribuyendo a su permanencia en el poder. La salida de Assad en 2024 representó un duro golpe para la influencia rusa en la región. Los detalles del acuerdo no fueron revelados, pero sugieren una renegociación del estatus de las bases en el nuevo contexto político. Este acuerdo podría marcar un punto de inflexión en la relación entre ambos países tras el cambio de liderazgo en Siria.