Una mujer de 34 años relató su dramática experiencia tras ser atacada por un tiburón blanco frente a las costas de Sídney, Australia. Durante el ataque, la mujer fue mordida en el brazo, pero logró defenderse golpeando al tiburón repetidamente. El instinto de supervivencia y el recuerdo de su hija fueron cruciales para su lucha. Según su testimonio, pensar en su hija fue lo que la motivó a no rendirse y a continuar luchando contra el depredador. La valiente reacción de la mujer le permitió liberarse y nadar hasta la orilla, donde recibió atención médica. Afortunadamente, sus heridas no son potencialmente mortales y se espera una pronta recuperación.