Li Stuart, una maestra de Sídney, sufrió la pérdida de un brazo en un ataque de tiburón ocurrido en junio. Se presume que el ataque fue perpetrado por un tiburón blanco de 3,5 metros de longitud. La víctima describió al tiburón como una “criatura monstruosa”. A pesar de la gravedad de las heridas, Stuart manifestó haber encontrado la fuerza para luchar por su vida. El incidente ha generado conmoción en la comunidad y reavivado el debate sobre la seguridad en las playas australianas. Las autoridades investigan las circunstancias exactas del ataque y evalúan medidas preventivas.

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