Suiza ha rechazado una propuesta que buscaba limitar su población a 10 millones de habitantes. La iniciativa, presentada para controlar el crecimiento demográfico, no obtuvo el apoyo necesario en la votación popular. Actualmente, la población suiza se sitúa en 9.1 millones, habiendo experimentado un aumento significativo de casi 2 millones de personas desde el inicio del siglo XXI. Los defensores del tope argumentaban que un crecimiento descontrolado podría ejercer presión sobre los recursos y la infraestructura del país. Sin embargo, los opositores señalaron que la medida podría afectar negativamente a la economía y al mercado laboral suizo. La decisión refleja un debate más amplio sobre la inmigración y el desarrollo sostenible en el país alpino. El gobierno suizo no ha emitido aún una declaración oficial detallada sobre las implicaciones de este resultado.
