Suiza está construyendo un centro tecnológico en Laufenburg que albergará un centro de computación con inteligencia artificial y una batería de flujo redox de gran escala. Esta batería subterránea, con una capacidad de almacenamiento de 2,1 GWh y una potencia de 1,2 GW, se diseñó para responder en milisegundos a las fluctuaciones de la red eléctrica. La instalación, que ocupa un área equivalente a dos campos de fútbol, busca estabilizar el suministro eléctrico en Europa. El proyecto representa una inversión significativa en tecnología de almacenamiento de energía a gran escala. Se espera que la batería contribuya a la integración de fuentes de energía renovables intermitentes, como la solar y la eólica. La rápida respuesta de la batería es crucial para mantener la frecuencia y la estabilidad de la red.