La policía de Basilea está facturando 90,000 francos suizos a dos activistas por los gastos de una operación para desalojarlos de un antiguo sitio químico en Klybeck. El desalojo, que tuvo lugar a principios de julio, captó la atención mediática más allá de las fronteras de Basilea. Los activistas, un hombre y una mujer, permanecieron en el borde de la azotea de un edificio alto. La factura cubre los costos asociados con la planificación y ejecución del desalojo, incluyendo personal policial y equipo especializado. Las autoridades justifican el cargo argumentando que los activistas generaron la necesidad de la intervención policial. Este caso ha generado debate sobre los costos asociados a las protestas y la responsabilidad financiera de los manifestantes. Se espera que los activistas impugnen la factura.

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