Crecientes críticas internas amenazan al primer ministro sueco Ulf Kristersson y al Partido Moderado. Diversos miembros de la formación política advierten sobre la posibilidad de un fracaso electoral de gran magnitud. Christian Sonesson, figura destacada del partido, ha señalado que los votantes podrían no haber conectado con la figura de Kristersson. Estas declaraciones reflejan una preocupación interna sobre la popularidad del líder y su impacto en la intención de voto. La situación interna plantea interrogantes sobre la estrategia del partido y su capacidad para revertir la tendencia negativa. La crítica se produce en un momento crucial previo a las elecciones, generando incertidumbre sobre el futuro político del Partido Moderado. Se teme que la falta de conexión con el electorado pueda traducirse en una pérdida significativa de escaños.
