La autoridad de salud pública sueca recomienda a los padres no proporcionar smartphones a niños menores de 13 años. Esta recomendación se basa en los riesgos asociados al uso de estos dispositivos, incluyendo la exposición a contenido perjudicial y el desarrollo de problemas de sueño. Según el organismo, el principal peligro reside en el acceso a internet que facilitan los smartphones, no en el teléfono móvil en sí. Se busca prevenir adicciones y otros efectos negativos en el desarrollo infantil. La autoridad enfatiza que un teléfono móvil tradicional presenta un menor riesgo para los niños. La medida busca proteger la salud y el bienestar de los menores ante la creciente influencia digital.