Fredrik Persson, un auriga sueco, descubrió caballos excepcionales mientras navegaba en Instagram. Una fuerte intuición lo llevó a investigar sobre estos animales, criados por la comunidad Amish en Estados Unidos. Con la ayuda de un colega y un patrocinador, Persson logró traer tres de estos caballos a Skåne, Suecia. Los caballos Amish son reconocidos por su temperamento y calidad, convirtiéndolos en una adquisición valiosa para el deporte ecuestre. El auriga expresó que sintió una conexión inmediata al verlos, confirmando su “instinto” de que eran los caballos que había estado buscando. Esta inusual importación resalta la capacidad de encontrar talento en lugares inesperados y el atractivo de los métodos tradicionales de cría.