Un buque de la Armada sueca, el HMS Carlskrona, lidera una operación para identificar y monitorear una flota de barcos rusos que navegan sin transpondedores identificativos en aguas del Mar Báltico. Esta "flota fantasma", sospechosa de evadir sanciones internacionales, ha generado preocupación entre las autoridades suecas y de la OTAN. El capitán de la nave, Mika, de 54 años, describe la situación como "algo sudorosa" debido a la necesidad de mantener la vigilancia y evitar incidentes. La operación se centra en asegurar que estos buques no representen una amenaza para la infraestructura crítica submarina. Se ha emitido una advertencia implícita a Rusia para que no realice acciones provocativas. La presencia de estos barcos sin identificar plantea interrogantes sobre su carga y destino final, alimentando las tensiones en la región. La Armada sueca está colaborando con otros países para rastrear y documentar las actividades de esta flota.
