La selección holandesa derrotó a Suecia con un contundente marcador de 5-1 en un encuentro donde dominó ampliamente. El entrenador sueco, Graham Potter, reconoció la dificultad de contener el juego de Holanda, especialmente por las bandas. Según Potter, su equipo realizó muchas cosas correctamente, pero el partido finalmente se les escapó de las manos. La superioridad holandesa se hizo evidente a lo largo del partido, culminando en una victoria convincente. El capitán sueco atribuyó la derrota a la incapacidad de su equipo para contrarrestar la ofensiva holandesa. Este resultado representa un duro golpe para las aspiraciones suecas en la competición. La actuación de Holanda ha generado expectativas sobre su desempeño futuro.
