El fenómeno de las exhibiciones de dulces a granel, ubicadas estratégicamente cerca de las papas fritas en los supermercados suecos, está generando preocupación. Estas vitrinas transparentes, familiares para muchos, ejercen una poderosa atracción sobre los consumidores. El texto sugiere una crítica a esta táctica de marketing, insinuando que la tentación es demasiado grande para resistir. Se plantea la idea de que el tamaño creciente de estas ofertas de dulces contribuye a un comportamiento de compra impulsivo. La transparencia de las vitrinas expone la abundancia de opciones, intensificando el deseo de consumir. Esta práctica plantea interrogantes sobre el control del consumidor y la influencia de la publicidad en las decisiones de compra cotidianas.