Kurdo Baksi critica la postura del Ministro de Relaciones Exteriores de Suecia al aceptar las garantías de China sobre la salud de Gui Minhai. Baksi argumenta que Suecia está priorizando sus intereses comerciales con China por encima del bienestar de Minhai, un librero de Hong Kong detenido en China. Considera que esta actitud es inaceptable y pide un cambio en la política sueca. La dependencia económica de China parece estar influyendo en la diplomacia sueca, impidiendo una defensa más firme de los derechos humanos. El autor insta a Suecia a dejar de creer en las mentiras de China y a priorizar el destino de Gui Minhai. La situación pone de manifiesto la tensión entre los intereses económicos y las preocupaciones éticas en las relaciones internacionales.

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