Cerca de 3.000 aficionados presenciaron el prometedor inicio de Suecia en Ullevi, generando largas colas y escenas de celebración. Algunos espectadores se vieron obligados a observar el evento a través de las vallas debido a la alta demanda. El ambiente fue descrito como eufórico, con los aficionados expresando su entusiasmo por el desempeño del equipo. Samuel Bexell destacó la calidad del juego, calificándolo como "excelente". La victoria inicial ha generado gran expectativa entre los seguidores suecos. El evento demostró el fuerte apoyo popular al equipo nacional. La afluencia superó las expectativas, creando una atmósfera vibrante en Ullevi.
