La selección sueca de fútbol debutó en el Mundial con una contundente victoria sobre Túnez, imponiéndose por 5-1. El resultado provocó celebraciones espontáneas y masivas en el puerto interior de Karlstad, donde se congregaron cientos de aficionados. Los cánticos de apoyo y los vítores resonaron en la zona tras cada gol sueco. La victoria marca un inicio prometedor para el equipo sueco en el torneo. La euforia de los aficionados reflejó el entusiasmo nacional por el Mundial. Las autoridades locales no reportaron incidentes durante las festividades. La victoria se considera un impulso moral para los próximos partidos del equipo.