El crepúsculo está siendo testigo de la aparición de numerosos escarabajos torpes, sugiriendo un enjambre masivo. Sin embargo, no se trata de los escarabajos comunes o húngaros, sino de sus parientes más pequeños, los escarabajos de verano. Estos insectos suelen enjambrar desde mediados de junio hasta finales de julio, y en zonas de mayor altitud, incluso hasta agosto. Afortunadamente, estos escarabajos no representan ningún peligro para los humanos, más allá de posibles daños a la agricultura. Curiosamente, en el pasado, estos insectos incluso fueron utilizados como fuente de alimento. Su presencia es un fenómeno natural que se repite cada año, aunque puede resultar molesto para quienes disfrutan de las tardes en el jardín o paseando.