La reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos amplía la discreción de las autoridades migratorias para deportar a residentes permanentes legales. El fallo se centra en la interpretación de la ley federal sobre la admisión de extranjeros, específicamente en lo referente a las consecuencias de abandonar el país después de haber sido condenado por ciertos delitos. Anteriormente, se entendía que la deportación de residentes permanentes requería una condena por un delito que implicara una pena de prisión de más de un año. La nueva interpretación permite la deportación incluso por delitos con penas menores, si el individuo abandona EE.UU. y luego intenta reingresar. Expertos legales advierten que miles de residentes permanentes podrían estar en riesgo de ser objeto de procesos de remoción. El alcance exacto del fallo y su impacto en casos individuales aún está siendo analizado. La decisión ha generado preocupación entre organizaciones de defensa de los inmigrantes.