El artículo analiza las implicaciones de una reciente decisión de la Corte Suprema de Ecuador que restableció una ley de Tierras. El autor argumenta que esta determinación implica una preocupante pérdida de la sensibilidad contextual por parte del máximo tribunal del país. Se advierte sobre la falta de consideración de las circunstancias específicas y el contexto histórico-social en la interpretación de las leyes, especialmente en asuntos relacionados con tierras y derechos de propiedad. Esta decisión podría generar incertidumbre jurídica y afectar negativamente a las comunidades que dependen de estas leyes para su sustento y desarrollo. La crítica se centra en la necesidad de que la Corte Suprema de Ecuador demuestre un mayor entendimiento de las realidades locales al momento de dictar sus sentencias, para evitar consecuencias no deseadas y asegurar una aplicación justa y equitativa de la ley. Se subraya la importancia de un análisis contextualizado para garantizar la estabilidad legal y social en Ecuador.