La Corte Suprema de Estados Unidos ha allanado el camino para que el gobierno expulse más rápidamente a los solicitantes de asilo en la frontera. La decisión permite a las autoridades impedir que los migrantes presenten solicitudes de asilo, una práctica que hasta ahora enfrentaba obstáculos legales. Los jueces liberales de la corte criticaron la medida, argumentando que el gobierno está eludiendo la ley estadounidense al negar el acceso al proceso de asilo. Esta resolución amplía las facultades de las autoridades fronterizas para acelerar las deportaciones. El gobierno argumenta que esta política es necesaria para gestionar el flujo migratorio en la frontera sur. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el impacto de esta decisión en los solicitantes de asilo vulnerables. Se espera que la medida genere un aumento en las deportaciones y reduzca el número de personas que pueden buscar protección en Estados Unidos.