En Polonia, aunque cortar el césped los domingos no está prohibido, las autoridades pueden imponer multas a los propietarios si el ruido generado molesta a los vecinos. La legislación considera el ruido excesivo como una perturbación del orden público. Las sanciones económicas pueden variar, alcanzando hasta 5.000 zlotys (aproximadamente 1.150 euros) en casos graves. La interpretación de qué se considera "ruido molesto" depende de las circunstancias y la sensibilidad de los afectados. Este tipo de infracciones son gestionadas a nivel local, por lo que las regulaciones específicas pueden diferir entre municipios. Se recomienda a los propietarios ser conscientes del horario y la intensidad del ruido al utilizar herramientas como cortacéspedes. La prevención y el respeto por el descanso vecinal son clave para evitar sanciones.