El Departamento de Educación en Irlanda está exigiendo a las escuelas presentar una justificación económica detallada para acceder a fondos destinados a Asistentes de Necesidades Especiales (SNA) durante el verano. Esta nueva medida ha generado críticas, incluyendo acusaciones de “manipulación” de los apoyos educativos. Diputados de Fine Gael han calificado el proceso de solicitud como “insultante” debido a la burocracia y las demoras. La exigencia de un “caso de negocio” para cada asistente amenaza con dejar a estudiantes con necesidades especiales sin el apoyo necesario durante las vacaciones. Las escuelas temen que la lentitud en la aprobación de las solicitudes impida a los niños acceder a estos servicios cruciales. El gobierno defiende la medida como un intento de optimizar los recursos, pero los opositores argumentan que pone en riesgo la continuidad del aprendizaje y el bienestar de los estudiantes vulnerables. La situación ha provocado preocupación entre padres y educadores sobre el impacto en la equidad educativa.
