La organización Bris advierte que el periodo de vacaciones escolares incrementa la vulnerabilidad de muchos niños y jóvenes. Aunque para la mayoría es una etapa de descanso, para otros representa la pérdida de rutinas protectoras. Durante este tiempo, se reduce el contacto con adultos referentes, como los profesores, que suelen detectar problemas en el entorno escolar. Esta falta de supervisión institucional puede invisibilizar situaciones de riesgo o malestar emocional. El organismo subraya la importancia de mantener canales de apoyo abiertos y accesibles. Se insta a la sociedad a estar alerta ante señales de aislamiento en los menores. Finalmente, Bris recuerda que sus servicios de ayuda permanecen disponibles para quienes necesiten asistencia durante el verano.
