Más de 1.500 estudiantes de la Universidad de Novi Sad han firmado una petición solicitando permanecer en las residencias universitarias durante el verano a precios subsidiados. La universidad les exige el pago de 20.000 dinares serbios o la desalojación al finalizar el año académico. Los estudiantes argumentan que muchos de ellos trabajan a tiempo parcial o provienen de familias con bajos ingresos y no pueden costear la tarifa completa. La petición busca evitar la interrupción de su alojamiento y permitirles continuar sus estudios o trabajos de verano en la ciudad. Las autoridades universitarias aún no han respondido formalmente a la solicitud de los estudiantes. La situación ha generado preocupación entre la comunidad estudiantil, que teme verse obligada a buscar alternativas de vivienda costosas o regresar a sus hogares.