La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) ha confirmado el inicio de El Niño en junio de 2024. Los científicos prevén que este fenómeno climático podría convertirse en un evento “super” de gran impacto a nivel mundial. Existe una probabilidad del 63% de que El Niño alcance una intensidad comparable a los eventos más fuertes registrados desde 1950. NOAA teme que este El Niño pueda generar alteraciones significativas en los patrones climáticos globales. Se anticipan consecuencias en las temperaturas oceánicas y atmosféricas, afectando potencialmente a diversas regiones del planeta. Las autoridades instan a la preparación ante posibles efectos adversos derivados de este fenómeno climático.