El fenómeno climático de El Niño ha comenzado y, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), podría alcanzar una intensidad considerable, incluso calificándose como "super". Esta situación incrementa significativamente la probabilidad de eventos climáticos extremos a nivel mundial, incluyendo olas de calor, sequías y inundaciones. Expertos advierten que El Niño podría elevar aún más las temperaturas globales, exacerbando el calentamiento provocado por las emisiones de combustibles fósiles. El impacto potencial se extiende a diversas regiones del planeta, afectando la agricultura, los recursos hídricos y la salud pública. NOAA monitorea de cerca la evolución del fenómeno para predecir sus efectos con mayor precisión. Se espera que las próximas estaciones sean más cálidas de lo habitual en muchas partes del mundo. La comunidad científica insta a la preparación y mitigación de riesgos ante este evento climático.
