Alal relató una situación de extorsión sufrida por vendedores ambulantes, donde el gerente de un establecimiento de comida huyó tras las amenazas. El dueño del negocio, alegando pérdidas económicas significativas, se negó a pagar dos meses de salario a Alal. Este incidente pone de manifiesto las dificultades que enfrentan los vendedores informales, expuestos a la presión y la inestabilidad laboral. La falta de pago salarial agrava su precaria situación económica. El testimonio de Alal evidencia un patrón de vulnerabilidad y explotación laboral en el sector informal. La situación plantea interrogantes sobre la protección de los derechos de estos trabajadores y la necesidad de medidas para garantizar su estabilidad.
