El estrecho de Ormuz ha registrado un aumento significativo en el tránsito de buques, alcanzando niveles no vistos desde abril. Este incremento se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, especialmente a raíz del conflicto iniciado el 28 de febrero. Antes de dicho conflicto, aproximadamente el 20% del petróleo y el gas natural licuado mundial circulaba por esta vía marítima estratégica. El aumento del tráfico sugiere una posible adaptación a las nuevas condiciones o un intento de asegurar el suministro energético. Expertos señalan la importancia de monitorear la situación, dado el potencial impacto en los mercados energéticos globales. La escalada en el tránsito marítimo podría indicar una intensificación de la actividad comercial a pesar de los riesgos. La situación exige un análisis continuo para evaluar las implicaciones a largo plazo.
