El ministro de Finanzas de Estados Unidos, Scott Bessent, afirma que el Estrecho de Ormuz podría perder su importancia estratégica para el transporte de petróleo en un plazo de dos años. Esta predicción se basa en la acelerada construcción de oleoductos alternativos por parte de los estados del Golfo Pérsico. Adicionalmente, Estados Unidos está intensificando la presión económica sobre Irán. Se anticipan nuevas sanciones contra bancos vinculados al régimen iraní. Esta estrategia estadounidense busca reducir la dependencia global del Estrecho de Ormuz como vía crucial para el flujo de crudo. El desarrollo de estas alternativas podría tener un impacto significativo en la geopolítica de la región. La situación subraya la creciente tensión en Medio Oriente y el intento de reconfigurar las rutas energéticas mundiales.