El estrecho de Ormuz ha experimentado un alarmante aumento de incidentes marítimos en los últimos seis meses, con un promedio de un evento cada dos días y medio. Estos “incidentes”, que suman 68 en total, han resultado en la trágica muerte de 20 personas. Casi la mitad de los barcos afectados eran petroleros, lo que sugiere una posible intención de perturbar el transporte de petróleo en la región. La situación genera preocupaciones sobre la seguridad marítima y la estabilidad regional en medio de tensiones geopolíticas. Las autoridades no han determinado las causas exactas de estos incidentes, pero se investigan posibles actos de sabotaje o ataques. El aumento de la actividad en el Golfo de Ormuz pone de relieve la vulnerabilidad de una ruta marítima crucial para el comercio energético mundial. Se teme que la situación pueda escalar y afectar el suministro global de petróleo.