Un partido amistoso entre las selecciones de Francia e Irak fue suspendido temporalmente debido a una fuerte tormenta que azotó el estadio en el minuto 36 de juego. Las intensas lluvias obligaron a los jugadores a abandonar el campo y retrasar el inicio del segundo tiempo. La duración de la interrupción no fue especificada inicialmente, generando incertidumbre sobre la reanudación del encuentro. Las autoridades evaluaron las condiciones climáticas para determinar si era seguro continuar con el partido. El encuentro, que se desarrollaba como un partido de preparación, se vio afectado por las inclemencias del tiempo. No se reportaron heridos a consecuencia de la tormenta.
