El protocolo de tormentas obligó a la Federación Portuguesa de Fútbol a modificar sus planes de entrenamiento. Debido a las condiciones climáticas, los jugadores tuvieron que realizar su activación física en un pabellón cerrado. Paralelamente, la situación meteorológica en Miami provocó la evacuación de la zona de aficionados. Estas complicaciones coinciden con la cuarta jornada del Mundial. En el ámbito deportivo, el torneo sigue destacando por una alta frecuencia de goles. El clima se ha convertido en un factor disruptivo tanto para los atletas como para los espectadores. La organización prioriza la seguridad ante el riesgo de tormentas eléctricas.
