Los nuevos autobuses eléctricos de la compañía de transporte público de Estocolmo (SL) son demasiado pesados para circular por dos puentes clave que conectan las zonas oeste y norte de la ciudad. Esta situación obligará a desviar el tráfico, generando complicaciones para los usuarios del transporte público. Una conductora de autobús, Jenny Färdqvist, predice que la medida provocará un caos en el servicio. SL deberá buscar rutas alternativas para los autobuses afectados, impactando potencialmente en los tiempos de viaje y la eficiencia del sistema. La compañía no había previsto el peso de los vehículos al momento de la adquisición. Se desconoce por ahora la duración de las desviaciones ni las soluciones definitivas que se implementarán. La situación plantea interrogantes sobre la planificación y la infraestructura necesaria para la transición a una flota de autobuses eléctricos más pesada.
