Durante la Guerra Fría, Estados Unidos desarrolló el Sea Shadow, un buque de guerra pionero en el uso de tecnología furtiva. El objetivo principal de este proyecto era crear una embarcación capaz de evadir la detección de los radares soviéticos. Según los planes estratégicos, una flota de solo 18 unidades de esta clase habría sido suficiente para proteger a todos los portaaviones de la armada estadounidense. Este diseño innovador permitió reducir drásticamente la firma de radar del navío, otorgándole una ventaja táctica crucial. El proyecto representa un hito en la ingeniería naval militar y la guerra electrónica de la época. Actualmente, el Sea Shadow es recordado como un experimento fundamental en la evolución de la tecnología de invisibilidad naval. Su legado persiste en el desarrollo de las modernas fragatas y destructores furtivos actuales.