La falta de suministro de vacunas antirrábicas por parte del estado ha generado preocupación y críticas. La escasez pone en riesgo la salud pública, exponiendo a la población a una enfermedad potencialmente mortal. Expertos y ciudadanos denuncian la situación como una negligencia grave por parte de las autoridades sanitarias. La ausencia de la vacuna impide la prevención efectiva de la rabia, tanto en animales como en humanos. Se exige una solución inmediata para garantizar el acceso a la vacuna y evitar posibles brotes de la enfermedad. La falta de acción podría resultar en consecuencias fatales y un retroceso en los esfuerzos de control de la rabia. Organizaciones de salud pública instan al estado a priorizar la adquisición y distribución de la vacuna antirrábica.
