Las estaciones de servicio en San Petersburgo, Rusia, han comenzado a implementar restricciones en la venta de gasolina y diésel. Estas limitaciones varían entre 20 y 100 litros por vehículo. La medida afecta a numerosas gasolineras en la ciudad, generando incertidumbre entre los conductores. Las razones oficiales detrás de estas restricciones no han sido comunicadas por las autoridades rusas. La situación ha provocado interrogantes sobre posibles problemas de suministro o cambios en la política de distribución de combustible. Se desconoce por el momento la duración de estas limitaciones y su impacto a largo plazo en la movilidad en la ciudad. Las autoridades locales no han emitido aún declaraciones al respecto.